Te amaré hasta dejarte sin piel, hasta arrancar el aroma de tu alma, hasta pelar mis pestañas de tanto mirarte. Te amaré hasta quedarme sin manos por acariciarte, hasta arañar las sábanas que nos desnuden, hasta quebrar los adioses que nos separen. Te amaré hasta que las almohadas lleven tu nombre,hasta que las tormentas sólo sean de ti, hasta que mi boca sea tu único abrigo. Te amaré hasta dejarte en blanco y negro de tanto abrazarte, hasta que tu corazon marque las horas, los minutos y los segundos y no necesitemos reloj que nos despierte, hasta que tus oídos se acostumbren y me adivinen antes de lanzarme a tu cuerpo... Te amaré hasta que nuestros ojos apaguen la luz por nosotras. Y así me quedaré: sin saliva, sin garganta y sin razón, por marcarte los te amo en la nuca cada vez que duerma a tu lado, por escuchar cada uno de tus latidos y mezclarlos con los míos en un único segundo, por drogarme hasta morir con sólo mirarte y estar a tu lado, te amaré siempre, lo juro


Ella despidio a su amor, el partió en un barco en el muelle de san blás. EL JURÓ QUE VOLVERIA, Y EMPAPADA EN LLANTO ELLA JURÓ QUE ESPERARIA. Miles de lunas pasaron y ella siempre en el muelle esperando. Muchas tardes se anidaron, se anidaron en su pelo y en sus labios. Llevaba el mismo vestido y por si el volviera no se fuera a equivocar, los cangrejos le mordían, su ropaje su tristeza y su ilusión. Y el tiempo se escurrió , y sus ojos se le llenaron de amaneceres. Y del mar se enamoró y su cuerpo se enraizó en el muelle. Sola, sola en el olvido. Sola, sola con su espíritu. Sola, sola con su amor el mar. Sola... en el muelle de san Blás.